El libro narra una historia entre cuatro personajes: Sylvia, su padre Lorenzo, su abuelo Leandro y su novio, Ariel. Y alrededor de ellos, personajes satélite que llegan a construir una galaxia extraordinaria de supervivientes, de personas entrañablemente perdidas y halladas en este maremagnum que es la vida.
Y lo que más me gusta es que es una novela tierna y amable ... cuando muchas cosas que rodean a los protagonistas son consecuencia de una sociedad actual donde vemos muchos grises : el desarraigo de los inmigrantes, el desprecio de la vejez, el miedo a la enfermedad, la culpa, el fracaso laboral, las miserias de la fama....
Lo que más me ha gustado, aparte de ese dibujo magistral de unos personajes normales como tú y yo, es decir, auténticos antiheroes, es la técnica de la narración. Una tercera persona que da paso a los diálogos sin separar párrafos, de continuo, de corrido, dejando así que fluya de manera fresca las reflexiones, los sentimientos..
Hay una cosa, que al final me dejó, pensativa. Al principio de la trama aparece un asesinato y en el desenlace no queda reflejado como acaba el asunto. Como vengo de leer novela negra últimamente, me he quedado con las ganas de una resolución, Pero de inmediato he pensado que esta novela es justamente eso, una continuidad , sin finales, sin metas. Como la vida de estos perdedores , luchadores incansables del día a día, sin solución final, sin más recompensa que vivirla.
Y como toda buena novela tiene un principio seductor:
El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extendidas nos arrastrará a velocidad de vértigo. Si las puertas y contraventanas están cerradas, golpeará durante un rato en busca de las grietas o ranuras que le permitan filtrarse. El deseo asociado a un objeto de deseo nos condena a él. Pero hay otra forma de deseo, abstracta, desconcertante, que nos envuelve como un estado de ánimo. Anuncia que estamos listos para el deseo y sólo nos queda esperar, desplegadas las velas, que sople su viento. Es el deseo de desear.
Saber perder, David Trueba
Ed. Anagrama, 2008
520 páginas.






















