21 mayo 2008

El poder del cerebro

Hace unas semanas leí en algún dominical un atractivo reportaje sobre mitos y verdades sobre el cerebro. Leyéndolo me encontré con algunas curiosidades, como que nadie puede hacerse cosquillas a si mismo. La razón es que el cerebro propio predice lo que cada cual va a sentir en respuesta a sus propias acciones. El artículo dice que se puede comprobar poniendo una mano encima de la mano de otra persona mientras ésta hace las cosquillas. También dice que el estornudo que algunas personas producen tras un orgasmo, o cuando miramos el sol, son un “fallo cerebral” Son “cruces de cables” que producen movimientos reflejos. Interesante.
Otra curiosidad, de la que se puede sacar ventaja, es que los orgasmos nos hacen ser más confiados. La oxitocina que se libera hace que aumente la confianza entre las personas, es decir que los orgasmos pueden influir en la toma de decisiones.
Y hablando de decisiones. Resulta que para el cerebro elegir no es su fuerte. Tener que hacer muchas comparaciones para elegir algo puede reducir la sensación de satisfacción porque lleva a lamentar no haberse decantado por las alternativas que hemos despreciado.
Otra curiosidad es una verdad mil veces comprobada. El amor es una droga. Las regiones del cerebro que causan las drogadicciones también reaccionan a estímulos positivos naturales como el amor.
Y por último, algo positivo relacionado con la vejez: el envejecimiento del cerebro nos hace más felices. A mayor edad se aprecia una mejora en la superación de los pensamientos negativos y en el control de las emociones. Que pena que esa doble capacidad, tan necesaria en muchas ocasiones ahora, no nos pueda llegar antes.