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17 febrero 2016

Qué leer : Los besos en el pan de Almudena Grandes

Cuando era pequeña y se caía un trozo de pan, o de cualquier otro alimento, al suelo, se recogía inmediatamente y se le daba un besito; No se si a modo de desagravio , o para no ofender a aquellos que no tienen ni un trozo de pan que llevarse a la boca. De esa costumbre a mi me ha quedado la bendita manía de no tirar nada de lo que sobra en la mesa. No soy capaz ni de tirar las sobras de la ensalada. Todo esto viene a cuento por el significado del titulo de la última novela de Almudena Grandes, Los besos en el pan.

Una novela que he leído en un suspiro. Una novela a medias entre la ficción "costumbrista" (de la realidad que nos ha tocado vivir,) y una especie de recolección de noticias de los periódicos de los últimos tiempos (de hecho son reflejo de las columnas de opinión de la autora) . Un sin parar de dramas humanos pintados con las pinceladas de los desahucios, los comedores sociales, los eres, la emigración, las sanidades privatizadas, el paro; todo hilvanado por la autora gracias a un entramado de personajes que van entrando y saliendo en la novela. Por tanto una novela coral llena de indignación y de esperanza, de rabia y de solidaridad. Una novela dónde los que crecimos besando el pan, criamos hijos que se dejan los mcnuggets. 


Los besos en el pan es la historia de los Ferreiro, los Martínez, o los Salgado. Una "Resistencia" de peluqueras solidarias , ingenieros en el paro, abogados de Stop Deshaucios, médicos de la Marea Blanca, porteros con carrera, y así hasta tejer un entramado humano digno de cualquier telediario. Escrito con la prosa firme de esta escritora que ha sabido construir su madrileña Shorts Cuts (vidas cruzadas) al estilo de Raymond Carver.

02 febrero 2016

¿eres un náufrago en busca de libro ? tu salvación es La isla de Alice

Acabo de terminar La isla de Alice. Es de esos libros, que cuando veo que va llegando el final, me administro las hojas poco a poco para alargar la vida de la novela, y no quedarme sin la dosis diaria. Me encanta el "mono" que crean los libros, ese enganche que hace que no puedas dejar de leer, y que busques cualquier ratito par sumergirte en su lectura. Pues con la novela de Sánchez Arévalo también me ha pasado.

Y antes de todo, os voy a decir lo que más me ha gustado de esta novela finalista del Planeta 2015. Me ha gustado que sea un personaje femenino rotundo, escrito por un hombre , y que éste haya conseguido meterse en nuestra piel y sentir como nosotras sentimos. Me ha gustado el despliegue coral de personajes, todos con su punto de interés, con su punto de extravagancia, y con su punto de misterio. Me ha gustado la narración casi fílmica de la historia: evidentemente vas leyendo y lo ves en modo película. Yo he conseguido recrear en imágenes casi reales la isla y sus personajes. Y me ha gustado el estilo de primera persona reflexiva, que además nos ofrece sus monólogos sesudos y chistosos al mismo tiempo.

El autor hace, a través de su protagonista femenina, un trabajo que oscila entre el thriller y el viaje emocional, una historia de superación que se convierte en un relato intimista, divertido y dramático, como en muchas de sus películas. Pero La Isla de Alice tiene también mucho de otro cine y de otra literatura: tiene su isla del tesoro, sus Diez Negritos, su llave secreta que no sabemos que abre, su Itaca, su Robinson Crusoe, etc

Como ya he dicho, Daniel Sánchez Arévalo, fue con La isla de Alice el finalista al Premio Planeta 2015. Una muy buena bienvenida al mundo literario de este director de cine del que soy fiel seguidora: Azuloscurocasinegro (2006), con el que ganó tres Goya o Gordos(2009), entre otras.

De qué va :
Cuando Chris muere en un accidente de coche sospechosamente lejos de donde debería estar, la vida de su mujer, Alice, con una niña de seis años y otra en camino, se desmorona… Obsesionada por saber de dónde venía su marido, comienza una persecución de sus movimientos a través de las cámaras de vigilancia de los lugares por los que pasó. Así llega a Robin Island, una ciudad de la nunca había oído hablar. Decide seguir adelante y averiguar por qué y para qué viajaba su esposo a esa isla perdida. Iniciará una labor detectivesca que va a implicar a un gran número de habitantes de la isla. Lo que comienza siendo una historia de intriga acaba convirtiéndose en una historia de amor o de amores… porque hay amor de muchas clases entre estas páginas…

17 septiembre 2015

Un libro para devorar en estos últimos días de verano : No está solo

Portada de "No está solo"
Este libro llegó a mis manos como regalo de cumpleaños. Los libros y los perfumes son los dos objetos más difíciles de regalar si no conoces a una persona. En este caso acertaron. No está solo es uno de esos thrillers que me dejan enganchada hasta la última página.

No está solo, es el thriller con el que el escritor italiano Sandrone Dazieri debuta en España. Es la primera novela traducida al español de este guionista de series de televisión italianas , quien hace ya años decidió cambiar los fogones por la escritura.

Este ferviente admirador de Stephen King ha creado dos protagonistas, que en si mismos son dos supervivientes, para protagonizar una novela llena de golpes de efecto y donde "la verdad -según su autor- se revela poco a poco, como un juego de cajas chinas", o de muñecas rusas.

Son Colomba Caselli y Dante Torre, encargados de resolver un enigma doble: la desaparición de un niño a las afueras de Roma y la muerte de su madre, cuyo cadáver aparecerá poco después. Una muerte de la que la policía, en un primer momento, responsabilizará a su marido.


Ambos tienen en común un pasado difícil. Dante, "un genio traumatizado e imprevisible", según Dazieri, fue secuestrado de niño y vivió durante once años retenido por su secuestrador, que además abusó de él. Colomba no ha logrado superar las trágicas consecuencias de una operación policial que ella coordinó.

He de confesar que he disfrutado siguiendo la investigación y descubriendo poco a poco la trama junto con los personajes. Es puro entretenimiento. No esperar "literatura". Dazieri, con todos sus logros, que ya los quisiera yo,  no es Javier Marías o Ian McEwan.

06 mayo 2015

Hombres sin mujeres : Murakami para soportar la pre-campaña electoral

No soy muy de Murakami. La única novela suya que me había leído era 1Q84 y no satisfizo en mi las expectativas creadas. Así que cuando ha llegado a mis manos esta última obra suya, Hombres sin mujeres, no sabía muy bien que iba a pasar. Pero reconozco que me seduce su prosa casi desnuda y sus personajes. Son muy del universo murakami, no se puede negar.

También me sorprendió el título, Hombres sin mujeres, que por cierto es todo un homenaje al Premio Nobel norteamericano Ernest Hemingway que publicó un libro de relatos con este mismo título en 1927.

¿y que nos cuenta Murakami en estos Hombres sin mujeres?

Hombres sin mujeres es un conjunto de siete historias con las el escritor japonés pretende "transmitir el aislamiento y lo que este implica emocionalmente" de hombres que han perdido a una mujer, ya sea porque ella lo ha abandonado por otro, por tratarse de amores no correspondidos o desencuentros amorosos o, simplemente por la pérdida tras la muerte.

Son nueve relatos escritos en una primera persona totalmente seductora y magnética, dos de ellos son tributo a dos libros clásicos imprescindibles: En el relato "Sherezade", un hombre recluido siempre en casa,  llama de esa manera a la mujer que le cuida. Ella tiene la afición de contarle extrañas y apasionantes historias después de las relaciones sexuales que mantienen en cada una de sus visitas, como la narradora de Las mil y una noches.

Y en "Samsa enamorado" desde la primera frase descubrimos al monstruoso insecto de La metamorfosis de Frank Kafka.  En una especie de "remake" literario del relato del escritor checo, pasado por el tamiz personal del japonés. 


La soledad, el amor, el desamor, están muy presentes en esta novela dónde hay personajes como "Kino", que abre un pequeño bar para olvidarse de la infidelidad de su mujer, lejos de los comportamientos cornudos más literarios y rocambolescos: es lo bueno de Murakami, que sabe conectarse de inmediato al subconsciente colectivo de todos aquellos que nos llamamos mundo, vamos, de los que somos de andar por casa. Ya me gustaría a mi que los políticos de turno tuvieran tanta conexión con el electorado,  como tiene el japonés con sus lectores.

23 abril 2015

Un cuento, "El andamio de las letras" con motivo del Día del Libro


Jamás se subió a un escenario, aunque el virus del teatro lo llevaba inoculado desde la cuna. Por eso Manuel encontró en el andamio el mejor balcón donde asomarse a la platea. Era albañil de profesión, y poeta y actor de vocación. Levantaba paredes y tejados como Rubén Darío construía alejandrinos.

Manuel se crió en un circo ambulante, de pueblo en pueblo, de plaza en plaza. Su madre, hija de titiriteros, era actriz, con un pequeño numero de comedia blanca que entretenía al público en mitad de la función, justo el tiempo suficiente para retirar las jaulas de los leones. Y el niño creció entre funambulistas, domadores y payasos, y el amor por la literatura de su madre Manuela.

Se iba a dormir con las "Nanas de la cebolla" de Miguel Hernandez y se levantaba con el "Gracias a la vida" de Violeta Parra. Creció con la "Canción del Pirata" de Espronceda, con los poemas de Neruda, de Lorca y de Salinas, y con la magia de El principito. Conoció el miedo con Allan Poe y con Lovecraft. Se aventuró con Verne, Conrad y Dickens. Y se enamoró con Cumbres borrascosas, Don Juan Tenorio y Romeo y Julieta.

Con la edad, los grandes clásicos dieron paso a las obras contemporáneas, y hasta se aficionó a los haikus. Las letras,con rima o sin ella, eran su mundo. Pero la vida nómada, que llevaban madre e hijo recorriendo la geografía española, impidieron a Manuel acabar la enseñanza obligatoria. Así que a los 16 dejó el circo para empezar como peón de albañil en León, dónde Manuela volvió para acompañar en los últimos meses de vida a su madre, la titiritera.

Y en la obra fue, dónde mientras unos pocos afilaban a golpe de paleta y nivel el noble arte del requiebro y el piropo, Manuel recitaba Benedetti, Yeats o San Juan de la Cruz. Eso si, antes de subirse al andamio y empezar el espectáculo, Manuel se aseguraba de que sus compañeros no se asomaran por allí.

Había que reconocer que muchos colegas de profesión ganaban a Manuel en prestancia y arrebato a pie de calle:

- “Dios debe estar distraído, porque los ángeles se le están escapando.”

Pero él no tenia comparación ni competencia. Era ver una muchacha bonita cruzando la acera y recordar en susurros un pasaje Sobre el amor y otros demonios de Garcia Márquez.

Lo vio por primera vez en un corral de feria, enfrentado a un toro bravo al descubierto, medio desnudo y desprotegido. Días más tarde volvió a verlo bailando el cumbé en una fiesta de carnaval, a la que ella asistía llevando una máscara... Judas estaba en el centro de un grupo de curiosos y bailaba con cualquier mujer que quisiera pagarle...Bernarda le preguntó cuánto costaba. Judas replicó mientras bailaba "medio real". Bernarda se quitó la máscara..."Lo que quiero saber es cuánto cuesta el resto de tu vida".

Entre andamios y ruido de taladros era difícil escuchar nada, pero Manuel temía que descubrieran su inusual afición por saberse de cabo a rabo muchos pasajes de libros. Así que, para disimular, a la hora del almuerzo, reía las ocurrencias de sus compañeros en el popular concurso anual del piropo-paleta.

- Del cielo cayó un pañuelo bordado de seda negra, y en cada esquina decía “tu madre será mi suegra”

Y así pasaban los días entre la obra y la biblioteca. Pero el tiempo todo los suaviza y Manuel poco a poco fue descubriéndose y dejando ver su pasión. Fue más fácil de lo que temía. Parece que todos escondían este sano apego a las letras, como si estuvieran pendientes de una admonición. Pero en realidad Pablo era un apasionado lector de hobbits, alatristes y otras sagas. Eduardo no se acostaba sin una dosis de Paulo Coelho. Rafa era un apasionado de la novela negra noruega. Y Jaime era devoto cumplidor con Matilde Asensi, y a escondidas, con los Harry Potter de su hijo.

Así que con el paso de los días era habitual comentar la llegada de un best seller o la publicación de una nueva entrega de alguna novela esperada. Y Manuel dejó aun lado la verguenza y empezó a recitar para ellos. Con el arnés de seguridad y el casco puesto se asomaba al abismo de un patio y gritaba:

Te amaré, mi amor.Te amaréhasta que China y Africa se encuentren
y el río salte sobre la montañay el salmón cante en las calles.
Te amaré hasta que el océanose seque colgado de un tenedory las siete estrellas graznencomo gansos en el cielo.

Lo recitó con tanto ardor que levantó los aplausos de toda la cuadrilla. Era un fragmento del poema Durante un paseo vespertino de W.H.Auden. Lo eligió para estrenarse en su debut, ya sin temores y vergüenzas, ese lunes ceniciento en que empezaban las obras del bungalow 43.

Fue su punto de partida. Empezaban así su particular Club de los poetas muertos, como en aquella película que tantas veces pasan por televisión. A partir de entonces le pidieron a Manuel que les leyera un rato cada día. Entre todos elaboraron una lista. Calcularon una novela por mes. Sería como en los conventos, cuando la madre superiora lee en voz alta a las novicias a la hora de la comida. Ellos también eligieron la hora del almuerzo, ese bendito descanso en el que se entregaron a El hereje de Delibes, Las memorias de Africa de Isak Dinesen, o La carretera de Cormac MCCarthy.

Era un rato de evasión, de ficción pura y dura, de dejarse llevar por otras vidas, otros lugares, y otras gentes. Dejaron los 40 princiaples, y las tertulias radiofónicas para el resto de la jornada. La lectura comunitaria del almuerzo pasó a ser sagrada. Una ración de placer sereno donde empezaron a congeniar sin importar la devoción a tal o cual club de fútbol.

Pero un día el jefe de obra pasó antes de su hora habital. Manuel estaba absorto rematando la última pasada a una pared de hormigón fratasado. Tan concentrado en su trabajo, que ni se dio cuenta de que alguien le observaba y escuchaba.

Le gustaría que se callara … Pero ¿cómo explicarle que el silencio puede ser el compañero más afectuoso, el más atento, el más generoso, y que en la palabra “soledad”….

Manuel paró su letania en seco al verse sorprendido por Antonio. El jefe se le acercó y le contestó:

-…Y que en la palabra “soledad” ella sólo ve el “sol”. De parte de la princesa muerta de Kenizé Mourrad. Mi libro favorito, Manuel.

Pero no piensen ustedes que esta cuadrilla de albañiles se olvidó del noble arte del piropo, tan asociado a la profesión. Sólo que ahora enriquecieron el repertorio. Que se lo digan a Pablo que conquistó a la morena de la panadería con un susurrante y casi rijoso:

- “Sherezade, cuéntame un cuento”

10 febrero 2015

Uno de los libros del año: Así empieza lo malo, de Javier Marías

Portada de Así empieza lo malo
Una vez más he caído en la trampa de Javier Marías, me he rendido con placer casi rijoso, y sin miramiento, a la lectura de su última novela, Así empieza lo malo. Y me he dejado llevar por la forma y por el fondo. Porque Marías es de los pocos escritores que cuida tanto la escritura, como lo que escribe. Y yo, que soy fan de coleccionar frases de novelas, pues veo que este señor me lo ha puesto muy difícil. En Así empieza lo malo hay veces que no tiene desperdicio la página entera. Por no hablar de la riqueza del léxico. Una prosa sin desmayo ni complejo. Por ahí te encuentras libros con los que no tienes que coger el diccionario ni una sola vez. Con Marías no lo puedes tener lejos. Lo que digo, un lujo.
Las sensaciones son inestables, se transforman en el recuerdo,varían y bailan, pueden prevalecer sobre lo que se ha dicho y oído, sobre el rechazo o la aceptación. A veces las sensaciones hacen desistir, a veces dan ánimos para volverlo a intentar.
Mi anhelo habría sido no distinguir bulto alguno en el océano, y no tener que decidir nada al respecto. Pero eso es imposible, aunque sólo sea porque también uno es un bulto del que los demás se apartan, o hacia el que enfilan, o con el que tropiezan.

..que aquella visita posiblemente frustrada la intentaba Beatriz cada conticinio, como los romanos llamaban a la hora en que todo estaba quieto y callado, ya no la hay en nuestras ciudades nocturnas, quizá por eso ha perecido la palabra o languidece en los diccionarios. (pag 82)

Otra de mis manías de lectora son los comienzos. Para mi, el primer párrafo es fundamental. Y en eso Marías es un maestro. En esta ocasión la primera página es "un sin respiro" que te introduce la intriga en vena. 

La novela narra en primera persona una historia perturbadora protagonizada por el joven De Vere , que trabaja como secretario personal de Muriel, un director de cine que oculta más que enseña. Un hombre casado con Beatriz Noguera con la que sostiene una relación distante y tormentosa. La acción de la novela se verá pronto sacudida por un suceso intrigante. A Muriel le llega el rumor, de que un conocido suyo, Van Vechten, pediatra de éxito que terminó su carrera en 1940, a pesar de la guerra, “no siempre fue el que es ahora”. Desde ese instante, el cometido del joven Juan de Vere se centrará en sonsacar al pediatra sobre aquello que oculta y que el cineasta quiere conocer.

Los títulos de las obras de Marías también tienen siempre una historia detrás. En esta ocasión parafrasea un cita de Hamlet. "Así empieza lo malo y lo peor queda atrás", eso es lo que dice la cita de de Shakespeare que Muriel había parafraseado para referirse al beneficio o la conveniencia, al perjuicio comparativamente menor, de renunciar a saber lo que no se puede saber.

Y en el transfondo de esta intriga de personajes perturbadores yace el "que nadie pida cuentas a nadie" de la Transición española. Ese pacto de silencios, exilios, apariencias, biografías perfumadas y olvidos, muchos olvidos. Para concluir que "así empieza lo malo, y lo peor queda atrás". 

05 noviembre 2014

Lectura para empezar el invierno : El jilguero, el Pulitzer de Donna Tartt

Portada de El Jilguero 
Fueron los ingredientes de esta historia lo que me animó a la lectura de un libro de más de mil páginas. Pero era muy seductora la sinopsis: Un ataque terrorista en un museo, una madre fallecida, el robo de una obra de arte... y la historia de un Oliver Twist que sufre el desarraigo constante, y que conforme crece va forjando su personalidad a golpes de drogas y alcohol, soledad, amor, muerte, amistad, dolor..

Todos esos ingredientes y un premio Pulitzer a su autora, Donna Tartt, pintaban muy bien. El principio (las primeras 400 páginas) me gustó mucho. Las descripciones de lo que pasó en el museo, del encuentro del protagonista con el anticuario, la vuelta con su padre, etc, me gustaron por la forma en que estaban descritas, por la prosa trabajada. Pero luego el libro pega un bajón, coincidiendo con los momentos mas turbios de la vida de Potter. Es como si le sobraran páginas enteras, que no hacen otra cosa que enredar el ya de por si rocambolesco preámbulo al desenlace. Y eso que el protagonista es muy seductor, una especie de personaje de Dickens, que consigue finalmente que la novela vuelva a una etapa álgida hacia el final. 

27 octubre 2014

La vida era eso, de Carmen Amoraga. Una novela sobre el duelo 2.0.


Ha caído en mis manos La vida era eso y ha venido a interrumpir mi actual lectura para dedicarme a ella sin reparos. 300 páginas que leo en cuatro días. Un relato breve pero intenso, hasta el nudo en la garganta. Y eso que yo era reacia a la autora valenciana, Carmen Amoraga. Superadas las reticencias, celebro haber leído La vida era eso, que por cierto se ha llevado el Nadal este 2014.

La vida era eso, como ha explicado la propia autora, es la historia de Giuliana, una mujer argentina que «pierde lo más importante que puede perder una mujer, que es su compañero» y decide afrontar la muerte haciendo suya la pasión de su marido por las redes sociales. Y así, tirando del hilo de esa nueva forma de comunicación y adentrándose en un mundo que le resulta «hostil», Giuliana empieza a escribir sus impresiones en Facebook para relatar cómo ha sido la muerte de su marido. 


La novela está dividida en cinco capítulos, que llevan el nombre de las cinco fases del duelo: negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Las cinco fases por las que pasa Giuliana convertidas en cinco reflexiones a las que llega con la ayuda de toda una galería de personajes totalmente reales. Con ellos la protagonista comparte sus miedos ante la muerte, ante la marcha del ser querido, sobretodo "cuando no toca".

Y lo mejor de La vida era eso es la introducción de las redes sociales como un elemento más de la narración, de esa parte de comunicación tan establecida y real hoy en día, y lo hace a través de los comentarios que ella deja en el Facebook. También me ha gustado que muestre en muchas ocasiones lo que piensa y a continuación lo que dice, que evidentemente casi nunca es lo mismo.

08 septiembre 2014

Suspense y tormentas en La última noche en Tremore Beach. Último libro del verano.





Cierro la última página de La última noche en Tremore Beach de Mikel Santiago,  mi última lectura de este verano. No es La verdad sobre el caso Harry Quebert  (http://sargantanaxpress.blogspot.com.es/2013/09/libros-que-enganchan-mas-que-una.html) , como me habían prometido, pero entretiene las siestas del largo y cálido estío. 


La historia está narrada en primera persona y está persona es Peter Harper, un compositor de bandas sonoras para películas, que ha perdido la inspiración y se va a buscarla a un casita aislada en una playa al norte de Irlanda. Intenta recomponerse de un divorcio y de ese bache laboral.

Pero una noche de tormenta, habituales en la zona, va a cenar a casa de sus vecinos Leo y Marie, y en el camino de vuelta, un rayo le alcanza de pleno. Le deja sin sentido pero, tras ser examinado por los médicos, parece que la única secuela es unos persistentes dolores de cabeza. O no.


La novela la verdad es que engancha desde el principio, y además va in crescendo, de hecho el final es lo mejor. Pero tampoco es de esas novelas que dejan poso y que te quitan horas al sueño.
Lo que más me gusta es que se trata de una novela de misterio ( no llega a ser thriller, no llega a ser novela negra) dónde los personajes, muy bien dibujados, son personas comunes. Aquí hay malos y buenos, pero no policías y asesinos, o investigadores, o abogados, o detectives o periodistas. Todo se cuece entre los mismos protagonistas, personas alejadas del mundo judicial o de la investigación. O no.





02 julio 2014

Primer libro de la maleta del verano: El día de mañana , de Ignacio Martínez de Pisón

Ignacio Martínez de Pisón aprovechará todas las caras y las aristas del protagonista, Justo Gil, para mostrarnos el período histórico de la Transición. Una Transición mucho más real y verídica que la que nos cuenta la Historia, por ser un reflejo de los 60 y los 70 en el día a día de un puñado de barceloneses. El día de mañana es un puzzle de trocitos de vidas que en algún momento se tropezaron con Justo, un confidente de la policía política del régimen. 


Lo que primero que llama la atención de esta historia es la narración en primera persona, en una primera persona múltiple. Lo habitual es que sea el protagonista el que la cuente. Aquí, son aquellos que le conocieron a lo largo de su vida, los que nos cuentan lo que supieron de él. El día de mañana es una pequeña colección de las confesiones de una veintena de personajes, personas que tienen en común que en algún momento de sus vidas, coincidieron con Justo Gil, uno de esos protagonista con peso que llenan una novela.

El día de mañana me ha recordado por diferentes motivos dos novelas que he leído con anterioridad. Una de ellas es Las leyes de la frontera que Javier Cercas ambienta en el mismo periodo histórico, sólo que en la ciudad de Girona. (http://sargantanaxpress.blogspot.com.es/2012/11/las-leyes-de-la-frontera-javier-cercas.html ) 

Y la otra es El amante bilingüe de Juan Marsé ambientada en la Barcelona de los 70. (http://sargantanaxpress.blogspot.com.es/2013/10/rescatando-libros-el-amante-bilingue-de.html).

Si estas dos os gustaron, también disfrutareis con El día de mañana de Ignacio Martínez de Pisón.