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04 septiembre 2014

Un paseo por La Rioja Alta. Último capítulo.

El museo se encuentra a la entrada de Briones


Cuarta jornada de nuestro viaje a la Rioja Alta y dedicamos el día, sin salir de Briones, a uno de los museos que más me han sorprendido en esta vida, y ya son unos cuantos los visitados. Éste está considerado como uno de los mejores del mundo en su materia, de hecho el Museo Vivanco de la cultura del vino es declarado en el 2007 por la Unesco como el más importante del mundo en su categoría. No obstante es el primer destino turístico de la Rioja, y un día se queda corto para verlo.


Antigua prensa de uva
Es una experiencia auténtica, un paseo por 8000 años de historia, la del vino y el hombre, desde la cultura griega, egipcia o romana, a la visión que de este milagro de la uva han tenido Miró, Barceló o Chillida.
Santuario de la enología, es visita obligada para conocer un poco mejor que significa el vino y toda la cultura que nace alrededor. Ya lo sabían Osiris en Egipto, Dionisios en Grecia y Baco en Roma, que fueron los protectores de la cosecha.

copas de vidrio de época griega y romana
Desde su influencia en el mundo clásico, hasta el vino en la actualidad, todo se recoge en El Museo Vivanco. Desde conocer el tratamiento de la cepa, a los secretos de la vendimia (la poda, el injerto, el envero, etc) . Desde "ver" como se fabrica una barrica, una botella de vidrio, o un tapón de corcho, a comprender los trabajos de la bodega: prensados, trasiegos, clarificados, etc. 

Pesada de las barricas
También te acercan los aromas, la primera publicidad de las bodegas, los sistemas de medida, y hasta un jardín con 200 variedad de uva de todo el mundo. Y todo con una visión didáctica a la vez que entretenida, además de toda una apuesta por la innovación tecnológica en este tipo de escenarios. No se han olvidado ni de recoger la influencia del vino en la literatura. Vamos, como ya os he dicho, de visita obligada.






El vino tiene un poder 
Que admira y que desconcierta

Transmuta la nieve en fuego

Y al fuego lo vuelve piedra.

El vino es todo, es el martes.

Las botas de veinte leguas.

La alfombra mágica, el sol.

El loro de siete lenguas.

Algunos toman por sed

Otros por olvidar deudas

Y yo por ver lagartijas

Y sapos en las estrellas. (...)

Nicanor Parra , Coplas del vino.

04 abril 2014

¿Tomamos un cafecito? Los argentinos quieren que sus cafés sean Patrimonio de la Humanidad


Todavía me acuerdo del ambiente que se respira en el Café Tortoni de Buenos Aires. Yo acababa de aterrizar en la ciudad porteña y mi primera parada , directamente desde el aeropuerto, fue el mítico café. Fue como entrar en otro tiempo. No, por la decoración de época ( precioso, el café data de 1880), sino por la mezcla de sosiego y deleite. Fue como desacelerar la respiración para masticar mordiendo a pedacitos el tiempo.

Si que es verdad que la frase porteña "¿Tomamos un cafecito?" esconde detrás una filosofía de vida, aunque hablando de argentinos, sería más una terapia de psicoanalista. Es algo así, como: !Entra, y mientras hablamos y bebemos, vivimos !.

Es inversamente proporcional a la prisas y la rapidez con que nos tomamos un café en España, o se toman el ristretto en Italia. Casi al vuelo. En Buenos Aires mucha gente va a los bares a leer o a trabajar, y pueden hacerlo por horas sin ser molestados.

Pues ese ambiente tan especial que se crea en los bares y las cafeterías de barrio, que es único y no se repite en otras partes del mundo precisamente es lo que quieren que se reconozca. Y han solicitado a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) que lo declare Patrimonio Intangible de la Humanidad.


Una de las personas a las que convocaron para que brinde su testimonio a la Unesco es Italo Daffra, un periodista que creó el sitio #54Bares, dedicado a promover los Bares Notables de Buenos Aires. Con esta denominación se conoce a una serie de bares y cafeterías considerados de gran valor cultural para la ciudad, ya sea por cuestiones arquitectónicas o de relevancia histórica. 

"Acá cuando nos encontramos con otra persona y le decimos '¿tomamos un café?' nos referimos a una costumbre muy única de ir a un bar y pasar horas charlando, sin que nadie nos moleste. Es la excusa perfecta para juntarse con amigos. Hay diferentes rituales que envuelven el famoso cafecito. Cualquier cosa se arregla con un café, se liman asperezas, te ponés de novio, te chamuyás (conquistas) una mina (mujer), te arreglás con un amigo". 

Las autoridades de Buenos Aires tienen hasta finales de abril para presentarle a la Unesco la evidencia que sustente su reclamo de que el hábito de tomar café en Buenos Aires merece ser considerado un Patrimonio Cultural Intangible de la capital argentina, como ya fue declarado el tango en 2009 (de manera conjunta con Uruguay).

(información procedente de BBC mundo)