06 enero 2014

7 de enero,...y yo con la agenda precintada.

Mañana, 7 de enero, espero salir a la calle, levantar la vista y no encontrar ningún Papa Noel escalando balcones. Con la desaparición de esa horrible imagen daré por finiquitado este simulacro de mini-reinado de paz y amor. Aunque, parece que los organizadores de tal evento se han vuelto a olvidar de hacer participar a todo el mundo, y hay que recordar que el juego no vale sino participa Siria, Mali, Sudán del Sur o Palestina. 

Pero bueno, aquí cada uno a lo suyo, a volver a envidiar al vecino del quinto, y a alegrarnos en el fondo de la caída esquiando de Angela Merkel (a los que no podemos ir a esquiar no nos pasará eso. Hay que buscar el lado positivo).

La verdad es que el 7 de enero es en realidad para muchos, el comienzo del año. Especialmente para los afortunados que tienen trabajo y tal día vuelven al curro después de sus merecidas vacaciones.
No es mi caso, pero voy a hacer como que si. Así que aquí estoy preparándome, más bien mentalizándome, para estrenar año.

Y como el miedo del escritor delante de la página en blanco estoy yo, delante de una agenda que no sé este año si voy a llenar. Delante de mi todo un vacío apocalíptico. Después de 20 años de vida laboral me encuentro con un calendario a estrenar donde no puedo marcar objetivos y propósitos, porque no los tengo. 

Alguien dijo que no se es valiente sino se tiene miedo. Bueno, pues buena señal, porque yo estoy cagada. 

Y éste, mi primer post del 2014 que ahora mismo estáis leyendo los que todavía me aguantáis, no iba a existir. Con el fin del 2013 iba a dar por cerrado el blog que llevo escribiendo desde el 2006. Es época de cambios. Pero como he dicho aquí muchas veces, esta es mi escapatoria, mi sillón del psicólogo, mi descanso del guerrero...y en definitiva, escribir me hace más bien que mal, así que por ahora no echo el cierre. 

3 comentarios :

dapazzi dijo...

No es verdad que no tengas objetivos y propósitos, porque la vida te obliga a tenerlos, otra cosa es la ordenación de todos estos, (no es fácil) eso implica marcarte una ultreya a seguir.
Cuando se tiene la experiencia o el valor añadido por el tiempo, el punto de partida implica una mayor organización, estos componentes que forman parte de nuestro existir, nos van a condicionar en esa nueva etapa, esos valores conseguidos deben de servir de punto de apoyo para la palanca y como todo, es imprescindible descargarse de todos los bártulos inútiles que nos van a complicar la travesía, por ejemplo, eliminar todo aquello que nos haga aflorar la añoranza.
Saber cuáles son nuestros aspectos físicos y temporales, es decir, las coordenadas de, donde me encuentro y cuáles son mis tiempos, van a contribuir a tengamos una buena orientación.
Organiza tu vida pero no dejes que el miedo marque una fenda en tu trayectoria.
Acuérdate de aquello de “tener una buena salud y una mala memoria “forma parte de la felicidad.
Cerrar el blog sería una estupidez por tu parte.
Muuuuuuuuaaaaaaaaaaa.

dapazzi dijo...

Per cert jo també estic fart de tots eixos ninots per tot arreu, son horrorosos.

Pilar Llorca dijo...

Mestre!, si sembles un "personal coacher". Molt positiu tot el que em dius, i aixó necessite, pq estic molt negativa. Que farem! Almenys vos tinc ! Mil gràcies per estar sempre ahí.