Que sea de Irving para mi ya es un reclamo en la estantería de la librería, y que tenga 554 páginas me garantiza placer satisfecho para unas cuantas horas. Irving, como mi admirado Auster, es un gran contador de historias. Y eso precisamente es lo que debe ser un escritor. Ambos saben crear un universo con un puñado de interesantes y desasogántes personajes que llegas a querer hasta decir basta.
La última noche en Twister River me ha acompañado tres o cuatro semanas. He ido dosificándolo hasta llegar a un final magnífico. Me he dejado arrastrar por la vida de los Baciagalupo durante cinco décadas. Irving nos cuenta las historias de un padre y su hijo, de un amigo y su amante, de un oso y de una india, de una italiana y un canadiense de adopción, de un leñador y un cocinero. De abandonos y vuelta a empezar. De huidas y reencuentros. Pura literatura,bien escrita y mejor contada.
2 comentarios :
Benvinguda Pilar! Et trobava a faltar.
Gràcies bonica. Jo també a tots vosaltres. Un petó.
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