24 octubre 2010

Un poema para un domingo

Escribir un poema se parece a un orgasmo:
mancha la tinta tanto como el semen,
empreña también más en ocasiones.
Tardes hay, sin embargo,
en las que manoseo las palabras,
muerdo sus senos y sus piernas ágiles,
les levanto las faldas con mis dedos,
las miro desde abajo,
les hago lo de siempre
y, pese a todo, ved:
¡no pasa nada!
Lo expresaba muy bien Cesar Vallejo:
“Lo digo y no me corro”.
Pero él disimulaba.

A veces, Angel Gonzalez

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Es un sueño más en mi mente.
Muy dentro de mí me dice que tan cerca te tengo,
la razón y tú comportamiento me hacen ver la realidad al tiempo.
No se cuando te tendré,
No se si te tengo o si alguna vez te tuve.
Lo que si se, es que este Amor no cree poder terminarse nunca,
Este amor sobrevivirá por muy maltratado y débil que parezca.
Podrás tratar de recurrir a las apariencias,
Podrás querer rechazar y negar el sentimiento,
Pero siempre saldrá a flote,
Por muy oscuro que se tornen nuestros caminos.
Cabida a que este sentimiento se instalara en mi,
Aunque nuestros destinos se empeñen en tomar caminos diferentes,
pero el amor y la razón aun los une.
Porque el sentimiento siempre vivirá en mi ,
Sin interés alguno, mas que el de recibir un gesto, una mirada, un guiño…
Que día a día te brindo sin tu darte cuenta.
Se que te envolviste tanto en tu vida y en tus afanes,
Pero el hecho de saber que aun estabas bien me hacia inmensamente
feliz,
pero créeme,
que tan solo escuchar tu voz en alguna escasa llamada telefónica,
me hacia recordar con alegría lo que seguía aun sintiendo yo por ti.
Tal vez esto no lo llegues a escuchar de mi boca,
Se que no me atreveré a decírtelo nunca.
Aunque tal vez nunca termines de entenderlo.

Pilar Llorca dijo...

Yo también era del club "no me atreveré a decirtelo nunca" hasta que lo hice, y por fin descansé.