19 septiembre 2013

Libros que enganchan más que una relaxing cup : La verdad sobre el caso Harry Quebert

Más de 600 páginas en 6 días. Señal de que el librito me ha provocado un "mono" lector que sólo calmaba en llegar a casa y sumergirme entre sus páginas.


La verdad sobre el caso Harry Quebert es uno de esos libros que me dejan literalmente muerta de envidia. ¿Como uno puede crear con su imaginación una historia como esa? Yo quierooooo. En fin, desde aquí mi enhorabuena a Joel Dicker, que encima el tío va y solo tiene 28 años. La vida es muy injusta.

Bueno, a lo que vamos. La verdad sobre el caso Harry Quebert es una historia narrada en tres tiempos, tres periodos en los que iremos conociendo que pasó en el pequeño pueblo de Aurora en Nueva Inglaterra, EEUU. Es una historia de intriga en la que se investiga quién fue el asesino de una joven de quince años, Nola Kellergar.

El protagonista de la novela es Marcus Goldman, un joven escritor, y la nueva promesa de la literatura norteamericana, sólo que le entra la crisis de la página en blanco, y desesperado busca la ayuda de su antiguo profesor de literatura, y conocido escritor, Harry Quebert.

Cuando Marcus llega a Aurora, donde vive Harry, buscando inspiración para una novela aparece el cadáver de Nola, 33 años después de su desaparición, y Harry es acusado de asesinato. Marcus intentará averiguar que pasó aquel verano e irá entrevistando a todos los personajes de Aurora que de alguna manera pudieron tener relación con los hechos. Cuanto más busca, más encuentra. Pero precisamente esas piezas, con las que se va encontrando el lector, cada vez desvelan más dudas, más secretos. Nadie parece ser aquello que aparenta.

Cada capítulo está introducido por un consejo de escritor a alumno, y la investigación se irá convirtiendo en la novela que a Marcus se le resistía. Los personajes, todos fabulosamente bien dibujados, y los giros que va provocando la lectura, enganchan al lector. Y atención al tono de humor que introduce con los diálogos de Tamara, y a las conversaciones telefónicas de Marcus con su madre. Geniales.
Su hija le había dado tantas preocupaciones:hubiese podido caer en brazos de un camionero de paso. O peor: de un socialista. O peor aún: !de un negro!.Ese pensamiento le provocó un estremecimiento: su Jenny con un negro horrible. La angustia le invadió de repente: muchos grandes escritores eran judíos. ¿Y si Quebert era judío?  !Qué horror!  !Quizás hasta era un judío socialista!

3 comentarios :

Anónimo dijo...

Reproduzco una crítica que me ha hecho gracia (textual):
“Páginas y páginas y más páginas de Nolita qué guapa eres, No-Li-Ta te quiero. ¿Me quiere? Si, pero no podemos estar juntos, oh-oh. Tomemos un batido, tomemos una pizza, vamos al cine. Le damos de comer a las gaviotas, esos pájaros tan románticos. Marcus, mi lección de hoy es bla bla bla. ¿Mataron a No-li-ta? Oh oh. Nolita, te quiero, pero no podemos estar juntos, me voy a liar con la otra camarera. ¿Quieres un helado? mejor un batido…buaaaah. Marcus, mi lección de hoy es…Nolita ha muerto el culpable es Harry, su mami era muy mala. Marcus, cuando escribes libros bla bla (mi lección de hoy). Nolita te quiero, NO-LI-TA (nótense las ganas de ser Nabokov cada tres páginas)lloro por ti todos los días ¿quieres un batido?.Marcus, mi lección de hoy es… Todo el texto da capo hasta casi 700 páginas una y otra vez. Todo muy bien escrito. Ni thriller ni novela negra, es un retrato de una América cliché de cine de tardes y una somnolienta lección de como todo lo que viene de Francia es saludado por la intelectualidad como una maravilla. Personalmente hace años que abandoné el masoquismo literario”.

Anónimo dijo...

Qué triste que te parezcan geniales los dialogos de Marcus con la madre, cuando esta no es más que un personaje cliché de la madre tonta, petarda, que solo busca que su hijo se case como su vida dependiera de ello...Los personajes bien dibujados? Por Dios, de verdad crees que tienen alguna profundidad psicológica más allá de los tópicos?

Pilar Llorca dijo...

Por fin alguien que le de vidilla a esto !! Bueno, me alegra que no estés de acuerdo. de eso se trata.
A mi, repito, me ha hecho disfrutar de la lectura.
No sabia que era francés,primera noticia, pensaba que era canadiense o norteamericano.
Tampoco le veo la influencia de Nabokov, o las ganas de ser él, como tú dices. Si acaso podría ser un homenaje a Lolita. Jiji.
Respecto a los dialogos también me reitero en que me he reido con la madre de Marcus y con Tamara como s i fueran personajes del mismisimo Woody Allen.
Siento que no te guste el libro. Has padecido 700 páginas sin disfrutarlo. Lo siento. Seguro que encuentras otra novela mejor. Ánimo.