03 diciembre 2009

Los ojos de Ricardo Darín



Hace ya una década que descubrí en la gran pantalla dos ojazos de magnitud magnética estratosférica. Son los ojos de Ricardo Darín. Da igual de que color sean, lo importante es que sabe que tú los estas mirando. Tal vez esa sea el truco de este bonaerense de 50 años recién cumplidos. Este pedazo de camaleón escénico que debería clonarse para beneficio global de toda la humanidad.



La primera vez que lo vi fue en Nueve reinas (1999), fue su salto definitivo desde el otro lado del charco. Hacia de un ladrón de poca monta en una Argentina que entraba en el corralito. Pedazo actuación. Caí rendida ante tal despliegue de trucos y timos.


A mi también me hubiera dejado sin blanca, no hubiera podido dejar de mirarlo totalmente hipnotizada. Un año después vino El hijo de la novia (2000), cambió de registro, pero la misma seducción en la mirada. Y de la inocencia de esa mirada a la excentricidad de esta otra, la del taxidermista de la película El aura (2005). Inquietante. Aquí no queda ni rastro del Darín pícaro o del Darín tierno.


Y hace un par de meses llega El secreto de sus ojos donde le toca hacer de poli. Inmenso. Grande. DARÍN. Se come la pantalla. Es verdad que la película de Campanella lo tiene todo para ser un peliculón, Ricardo Darín es la guinda. ÑAM!!

3 comentarios :

txema dijo...

Ohhhh... lo siento Pilareta. Pero me has ido a poner a tiro a uno de mis más "odiados" personajes del celuloide....cachisssss!!!!!

Anónimo dijo...

absolutament d'acord¡¡¡ i si, per a mi també és la mirada...no he vist la de "El baile de la victoria", pero en la última de Campanella està impressionat¡¡¡ Victoria

BORO. dijo...

Pilar, no te has planteado hacerle una visita al oftalmologo?.