04 diciembre 2009

Aral, de mar a desierto


¿Os acordáis cuando en el colegio estudiábamos los nombres de los mares? Habían unos más pequeños que en realidad nunca sabíamos muy bien donde situarlos : el mar Caspio, el Aral, el Rojo... Bien, pues ahora ya hay uno menos que aprender.

El Aral era el cuarto mar interior más grande sobre la faz de la tierra, en realidad era un lago, tan grande como la República de Irlanda, ahí es nada.

El mar Aral ,entre Kazajstán y Uzbekistán (que con la edad y las ganas de viajar una ya sabe donde está todo) agonizaba desde los años 80 y ahora ya ha pasado a la historia. Hoy en día, el agua cubre sólo un 10% de la superficie original, y el Aral ya se considera un cadáver geográfico.

Lo que ha quedado ahora en el lecho reseco es el llamado Aralkum, un desierto inhóspito y estéril. El polvo que cubre la zona es muy salino (por la evaporación del agua marina) y tiene gran cantidad de sustancias tóxicas procedentes de los vertidos industriales, y de las pruebas de armamento químico realizadas por el ejército soviético. Las fuertes corrientes de viento de la zona llevan este polvo tóxico a lugares insospechados. Se han encontrado restos de polvo del Aral en lugares como Groenlandia, Noruega e incluso la Antártida.

Desde luego que detrás de esto está el poder destructivo del ser humano. Dicen que la culpa es de los soviéticos que hicieron una presa para desviar el agua para las plantaciones de algodón) Y todavía hay quien niega el cambio climático y quien dice que con el gesto de desconectar el “stand by” de los aparatos de casa no contribuimos a nada. Ja. La irresponsabilidad humana comienza con pequeños gestos y acaba desecando mares. Y eso, no lo verán nuestros bisnietos, lo estamos viendo ya.