04 mayo 2011

No tengas miedo, de Armendáriz


Salir, no sólo sano y salvo de una película como ésta, sino muy dignamente, es todo un mérito de un director como Montxo Armendáriz (Historias del Kronen, Secretos del corazón) . La dureza del tema, y el dolor de las historias y testimonios, a los que ha tenido que acceder para rodar este filme, no deben ser plato de buen gusto.

No tengas miedo es la historia de Silvia, una joven en la veintena, hija de una familia acomodada, dotada de todo lo necesario para disfrutar de una vida feliz, sino fuera por los abusos cometidos por su padre cuando ella tenia 4 ó 5 años y que han ido repitiendose hasta la edad adulta. Una madurez a la que se enfrenta como una muñeca rota, con desequilibrios físicos y emocionales. Refleja Armendáriz aquí la falta de capacidad para obrar, para relacionarse con otros, para descubrir a los demás la verdad, cuando tú no eres nadie, porque te han robado hasta la dignidad.

Una película que emociona hasta el punto de que cuando vas descubriendo detalles de su vida ( como por ejemplo cuando ves donde trabaja, cuando ves que la madre se ha divordiado y ya no vive con ella) te vas cabreando por tu propia impotencia.

Es un retrato , muy lejos del terror emocional, del dramatismo o del morbo, de un fenómeno que se desenvuelve, básicamente, en el ámbito familiar. Y esa sensibilidad en el tratamiento lo envuelve también con el aire documental que le transmiten difrentes testimonios. En este filme no hay juicios morales, valoraciones, o lecciones éticas, se expone el problema para que el espectador sea quien haga el analisis.

Silvia parece entrar en un circulo vicioso donde todo está teñido de normalidad, donde hasta su madre silencia o no ve lo que ha de ver. Una excelente Belén Rueda, acompañada por un gran Lluís Homar que desde su aparente normalidad oculta los peores actos. Y es esa ocultación, el mostrar sin ver, lo que mejor funciona en la película. Pero sobretodo hay que destacar el trabajo de la hija, Michelle Jenner. Un trabajo de gestos, miradas y silencios. Todo dolor y pánico delante de lo que sucede fuera de campo,de lo que se le oculta al espectador, sólo en la pantalla, porque el mensaje te llega directo a las entrañas.

Tambien hay que destacar el lenguaje audiovisual. Todo a base de planos-secuencias, de cámara al hombro, de planos a la altura de los niños, de una gama de colores gris y uniforme, etc. Y el detalle final de abandonar el chelo, el isntrumento que Silvia ha cargado desde pequeña. Esa liberación final de una carga pesada que le recuerda tantas cosas a olvidar.

3 comentarios :

Anónimo dijo...

Uff, no se si seré capaz del verla...

Anónimo dijo...

MC

Pilar Llorca dijo...

No es nada desagradable, dura evidentemente si, pero te abre los ojos a un problema que no es tan visible como por ejemplo los maltratos de género. Gracias por entrar por aquí otra vez, MC.Je,je.