26 noviembre 2012

Deprimida por dentro, rellenita por fuera


Dicen que el fin del mundo según la civilización Maya llega el próximo día 21 de diciembre. A mí, mi particular catástrofe personal me ha llegado un mes antes. Debería haber sido más lista y haberla visto venir , pero no soy maya. Soy de inteligencia corriente, tirando a justita. En fin, pues aquí estoy haciéndome a la idea. 
 
No voy a contar de que va mi “particular tragedia" por no aburrir al personal que por aquí se asoma, pero si voy a contar como me siento. Ya sabéis que para mi este blog es el sillón del psicoanalista, pero en barato. Yo largo, alguien al otro lado de la pantalla supongo que escucha, y me quedo como descansada, aquello de las penas compartidas son menos penas, ya sabéis. Pero es que es verdad, te quitas lastre, o tal vez diluyes la culpa en este mar digital. Bueno, que  me sirve para entretener la cabeza. Como ya no me quedan lágrimas, sólo me queda otra válvula de escape, que no es otra cosa que dejar escapar los pensamientos. 

Yo pienso mucho, tal vez demasiado. Pienso, pienso y pienso. Y claro, llega un momento que la cabeza entra en estado de ebullición. Porque además en estos momentos, como podéis imaginar el pensamiento es único. En estas "tragedias domésticas”, como llamo al "asunto", desde que te levantas hasta que te acuestas has analizado en tiempo record las culpas, los errores, lo que has dicho de más, lo que has dado a entender por omisión, etc, etc…Te pasas el día rastreando los días anteriores en busca del Santo Grial que arroje luz sobre el negro panorama en el que se te ha convertido la vida. 

Supongo que así seguiré por un tiempo. Hasta que encuentre una explicación que me sosiegue este estado penitente y ahuciar mejores tiempos.
Mientras tanto, como siempre, me da por cocinar. En la cocina la cabeza se ocupa muy rápidamente, desalojando a los fantasmas por un tiempo. Esta mañana he hecho sopa juliana, alcachofas con jamón al Pedro Ximénez, bizcocho de zanahoria, escalivada y manzanas asadas. (Las alcachofas y el bizcocho de impresión, todavia estáis a tiempo) . Así soy yo. Deprimida por dentro, rellenita por fuera. Ya me gustaría que se me fueran las ganas de comer, como le pasa a la mayoría de la gente cuando tiene depresión, ansiedad, mal de amores, o el vencimiento de una deuda pendiente. A mi no, a mi me da por cocinar y comer. Como si quisiera aplicarme el dicho ese de “barriga llena, corazón contento”. Sólo espero "ver la luz" antes de llegar a la talla 44.

P.D:(como siempre digo aquí, recordar que en este blog todo es ficción o realidad, depende de cómo tenga el día, no hacerme mucho caso, pero eso si, siempre intento ponerle un poco de humor y mucho cariño)

5 comentarios :

dapazzi dijo...

¿bizcocho de zanahoria? UY, UY, UY....

Laura T. Marcel dijo...

Llàstima que estiguis una mica lluny, vindria a compartir les penes i les delicatesses, of course. Però no m'hi cap el viatge a l'agenda. De totes maneres, ànims, de tot cor. Segur que ho saps gestionar bé i t'aixecaràs amb elegància de la caiguda. La vida és això!Un petó.

Sita dijo...

Sita mía, de lo que estoy segura es que antes de llegar a la 44, tu barriga seguirá llena, porque vienen las Navidades, pero la que "verá la luz" será tu sobrina, así el corazón lo tendrás bien contento. ¡Arriba ese ánimo!

Bea Ponce dijo...

No et deixes caure, Pilar. Està a la teua ma relativitzar i donar-li a cada cosa l'espai que es mereix. La situació no és la millor, tens raó. Pero estás sana como una poma, tens els millors amics (que modesta sóc!!!!), una casa preciosa, una familia que, pel que veig, està a punt d'augmentar i una cuina per a desfogar-te. També tens un planter de gent disposada a compartir amb tu tot el que cuines, només per a ajudar-te a que no arribes a la 44 ;-). I sobre tot, tingues clar que EIXIREM ENDAVANT i que, de segur, arribaran temps millors, molt millors. Un besset guapa.

Pilar Llorca dijo...

Gràcies pels comentaris, pels ànims i per passar per ací. No sabeu quant significa per a mi. Una abraçada a tots.