29 enero 2010

Up in the air




El argumento de Up in the air propone la siguiente cuestión ¿puede tener un tiburón de las finanzas que se dedica a despedir a gente, corazón y sentimientos?

El director de la fresca e interesante Juno, Jason Reitman, nos desvela, con un magnifico quiebro en la jugada, la respuesta perfecta, no la más dulce pero si la menos contra natura. Justo cuando piensas que la cosa se vuelve merenguito, salva con mucha dignidad este romance entre aeropuertos y hoteles. En Up in the air Reitman vuelve a demostrarnos que con un buen guion (basado en la novela de Walter Kirn) del mismo nombre, se pude dejar a la gente sentada 108 minutos sin bostezar.


Y claro está, ayuda mucho que tengas todo el tiempo delante al canoso del Nespresso, es decir a un George clooney que te deja con la baba colgando con esa sonrisa que debe tener asegurada. Y eso que el tio se dedica a la innoble y cabrona tarea de despedir al personal. Le favorece además unos dialogos buenos, creibles y agiles.

Además algo para mi muy importante, el comienzo de la película: los títulos de crédito . Si estos son originales y currados, me la juego a que es buena. En Up in the air son directamente originales y bonitos, con una canción preciosa. Y empieza la película y en los primeros minutos un montaje rápido y currado te muestra el modo de vida del protagonista, casi sin necesidad de diálogos, y ya te atrapa el guión.

Es una cinta de esas raras que no sabes si es una comedia o un drama, pero que lleva mensaje y nos deja pensando. La soledad, la convivencia, el amor, los sueños, el volver a casa y que te espere esa persona especial, o el abrir la nevera y encontrar solo mini-botellines de ginebra.