29 mayo 2006

Los Hikikomori

Dicen que todo en su justa medida. Debe ser que esta frase no se tradujo en su dia al japonés. ¿no sé si habeis oido hablar de los hikikomori? Pues ni siquiera en la ficción cinematográfica, tipo Matrix, se podia llegar a imaginar a qué podiamos llegar.
El hikikomori es aquel joven que por miedo a enfrentarse a la sociedad y a todo lo que ésta exige, prefiere fabricarse un mundo de uso exclusivo y encerrarse. Pero cuando digo encerrarse, es literal. El fenomeno hikikomori pilla el final de la adolescencia y la primera juventud. Pero el hecho de que hablemos de un país como Japón , donde mi casa (tecnologicamente hablando) podria pasar por un museo prehistórico, dota a este fenomeno de caracteristicas especiales. Estas personas llegan a encerrar en sus habitaciones pertrechados de ordenador, conexión a internet , videoconsola, y todo tipo de chucherias tecnologicas de alta gama. No salen al exterior, no tienen contacto físico con nadie. No se toman una caña con unas olivitas en una terraza al sol. Los padres dejan una bandeja con comida a la puerta de este bunker y ellos la recogen. Y así que pasen los dias.
Parémonos a pensar un poco. ¿Esto pasaria aquí? Porque yo no veo a las madres españolas consintiendo estos caprichos. Vamos, más de una los sacaba si hace falta a golpe de bofetón. O eso, o el corte de suministro alimentario y eléctrico al canto, y a ver cuanto tarda fulanito en salir de su habitación.
No conozco la sociedad nipona , pero supongo que estos comportamientos tendrán alguna explicación sociológica. Yo, que he llegado tarde al mundo informático , y que confieso publicamente no haber jugado jamás a la playstation (rarita que es una), no me cabe en la cabeza lo positivo del asunto. Pero si ni siquiera viajan, no les da el aire, ni el sol, ni la luna, ni las estrellas. Debe ser que se asoman al Google hearth y les sobra. He dicho rarita, yo?. Como diria Groucho, que paren el mundo que me bajo.

5 comentarios :

Sita dijo...

Sita mía,¿tu, rarita?bueno, un poquito sí, ¿no?.Ja,ja. Pero es que al extremo de los Hikikomori ni nuestro Champa...que ya es decir...Mas que nada porque viviendo bajo nuestro mismo techo sería un poco difícil. Y respecto a estos seres...que fort!!Hay gente rara, pero rara!!!No saben lo que se pierden, eh? las cervecitas, las escapadas, etc,etc, eso no se puede disfrutar por la cajita tonta, ya sea de plasma, o no.Ellos se lo pierden! Infelices!!

Anónimo dijo...

... jo al meu Hikkomori li diria: "Hikko, com que tu no pagues la llum vaig a fotre't la consola, la connxió a Internet i l'i-pod. Més endavant, quan se t'ha desinflat la galta, hauràs d'anar pensant en buscar un treball. Després, si de totes formes encara penses que tinc l'obligació de mantindre't, parlarem de dormir en l'escala. I de bon rotllo, eh! No voldria que a una ànima tan sensible com la teua la llum del dia li llevara les ganes de viure. Si ho estimes necessari ho parlem i et pague la meitat de les sessions del psiquiatra a (això sí, que treballes és condició sine qua non)".

ton pare

sargantana dijo...

Mon pare no escriu així de bé el valencià. Però m'ha fet moltissima gràcia.

Anónimo dijo...

Como curiosidad esta bien, lo que sucede es que aquí tambien se está dando este fenómeno social, porque los padres se convierten en meros servidores de los hijos, ellos, los hijos, son los que exigen.
El ejemplo de Japón, simplemente, nos enseña hasta donde puede llegar, incluso, lo que sucede allí, puede ser que se quede corto.
Nuestra cultura no es la suya, ellos tienen unos valores distintos, a la vida, al comportamiento, al respeto, a la convivencia...etc. y eso juega en contra. Un besazo

Javier "simba" dijo...

Creo que es un comportamiento que puede repetirse fácilmente en la sociedad española porque en España las madres ya no pegan esos bofetones que dices. Las cosas han cambiado de 30 años para acá.
Me recuerda en algo a la película del indomable Will Hunting (o como se escriba) en que aquel muchacho sabía tantas cosas pero porque las había leído todas, y ninguna la había experimentado. Por ahí le recetó bien su psicólogo que se lo ganó y lo cambió.